Nuestra Fundadora Hermana Clara Fey

 

La Hermana Clara Fey es el pilar de la Congregación que dirige nuestra Institución.

Su legado esta presente en nuestro Colegio impregnando su espiritualidad en la formación integral de l@s estudiantes de Santa María de la Esperanza

 

Biografía

Clara Fey nació en Aquisgrán (Alemania) el 11 de abril de 1815. Fue la cuarta de cinco hijos. Su padre, Luis Fey, era dueño de una fábrica de hilados. Su madre fue Catalina Schweling de Fey. Luis Fey falleció muy joven, a consecuencia de un derrame cerebral padecido repentinamente mientras cabalgaba. La viuda de Luis Fey encontró el apoyo de una familia numerosa, creciendo sus hijos rodeados por el cariño de todos. Constanza, la tercera de los hijos, falleció joven. Netta, se casó con Víctor Monheim, farmacéutico de Aquisgrán. Ella y su familia, permanecieron muy unidas a su hermana y a la Congregación. Su esposo apoyó a Clara con su consejo y económicamente. Los dos hermanos de Clara fueron sacerdotes, José Redentorista y Andrés sacerdote diocesano. Andrés fue, durante muchos años, coadjutor en la iglesia de San Pablo de Aquisgrán. Más tarde dedicó sus mejores fuerzas y talentos a la Congregación fundada por su hermana Clara, de la que él fue Cofundador.

Clara misma fue una persona bien formada que creció con todos los cuidados del caso. Desde muy joven reflexionó sobre la situación en que vivían muchas personas

 

Pensamiento Clara Fey

La conciencia de la dignidad de la persona humana, caracterizaba la actitud de Clara Fey con respecto a los niños y jóvenes. Ella deseaba acompañarlos en la búsqueda de sí mismos y ayudarlos a realizar su semejanza con Dios. El Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios inspiraba su respeto por cada persona. Reconocía en las que se le habían confiado a su cuidado, la exigencia del Dios Encarnado en ellas. Había comprendido que cada persona, más allá de sí misma, señala al Creador y el Creador a su vez se revela en toda criatura. De ahí se deduce su discreción en las palabras y la densidad de contenidos de su concepto pedagógico. Al describir la misión educativa con el lema: "Conducir los niños a Jesús", no sólo llama la atención sobre la dignidad del origen de cada niño, sino que intenta introducirlos en una relación personal y confiada con Cristo.

 

Fallecimiento

La Madre Clara murió el 8 de Mayo de 1894 en Simpelveld (Holanda) a la edad de 79 años, su obra se ha extendido por todo el mundo a través de múltiples obras que buscan servir a Jesús en los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados.

 

Beatificación

A petición de la Congregación de las Hermanas del Niño Jesús Pobre se pide a la Iglesia Católica iniciar el proceso de canonización de la Madre Clara Fey.

En el caso de la Madre Clara Fey hay un proceso en Roma de 1916 a 1924, otro en Tréveris de 1919 a 1920 y finalmente de 1933 a 1934 en la Curia de Roermond, donde tiene lugar un Proceso Ordinario Complementario.
Como resultado de ello, en 1934 se abre la tumba de la Madre Clara Fey que se encontraba en el cementerio de la comunidad en Simpelveld. De donde se trasladaron sus restos mortales a la iglesia conventual de la Casa Madre General, la Casa Loreto en Simpelveld. La exhumación del cadáver y su reconocimiento hacen parte del Proceso.
Luego se envían las actas a Roma al gremio correspondiente en el Vaticano, que verifica, además formalmente, la validez jurídica de las actas diocesanas recibidas. En ese momento se nombra un relator (juez de investigación) para un estudio científico de las actas. Esta investigación tiene por objeto ayudar a la toma de decisión sobre el reconocimiento de la heroicidad de las virtudes. El proceso correspondiente llamado Proceso Apostólico de las Virtudes tiene lugar de 1963 a 1967. Una comisión de teólogos y la reunión de todos los Obispos competentes en el asunto lleva a que se hagan otros exámenes y finalmente el 26 de febrero de 1991 la Reunión Ordinaria de los Obispos y Cardenales reconoce que la Sierva de Dios, Clara Fey, practicó heróicamente las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y las demás virtudes subordinadas a éstas.
Con esto se da un paso decisivo en el camino de la beatificación de Clara Fey. Reconociendo la Iglesia un milagro puede ser beatificada inmediatamente, como primer paso hacia una canonización.  

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